Un camino para empezar el año, es pararse y recapacitar y lo podemos hacer de esta manera:
Recuerda, porque explicita lo que ha vivido en otros momentos.
Actualiza, porque contemplar lo divino es percatarse de que aquí y ahora respiramos y vivimos en ello.
Espera, porque es consciente de que la producción y duración de esa vivencia no depende del propio esfuerzo.