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domingo, 2 de octubre de 2022

Tiempo de silencio II

 Hola a Todos:

Seguimos con la propuesta de un tiempo de silencio para encontrarnos con Dios. Para este mes de octubre la propuesta es "Contigo estoy". Su presencia en nuestra vida es continua, nunca nos abandona. 

Con esta intuición os invitamos a tomar ese tiempo tan necesario en nuestras vidas.

Feliz mes de Octubre

Pincha en la imagen para obtener el material


domingo, 7 de junio de 2020

Trinidad

Una preciosa oración de Rezando Voy




¡Dios nuestro,
Trinidad eres
en tu hogar,
y Trinidad soy
por los caminos!

¡Origen
en el Padre,
de donde surjo
sin receso, 
cuerpo
en el Hijo,
hermano universal
sin exclusiones,

comunión
en el Espíritu,
íntimo aliento
sin distancias!

¡Trinidad soy
al tejerme
con tus hilos
de humana eternidad
en mi ir y venir
de aguja creadora
en tu tapiz!

(Benjamín G. Buelta, sj)

miércoles, 17 de agosto de 2016

martes, 31 de marzo de 2015

Lavatorio de los pies



Ahora entrega su vida hasta la muerte ofreciendo a todos la salvación del Padre.

Así fue la despedida de Jesús, que quedó grabada para siempre en las comunidades cristianas. Sus seguidores no quedarán huérfanos; la comunión con él no quedará rota por su muerte; se mantendrá hasta que un día beban todos juntos la copa de «vino nuevo» en el reino de Dios. No sentirán el vacío de su ausencia: repitiendo aquella cena podrán alimentarse de su recuerdo y su presencia. Él estará con los suyos sosteniendo su esperanza; ellos prolongarán y reproducirán su servicio al reino de Dios hasta el reencuentro final. De manera germinal, Jesús está diseñando en su despedida las líneas maestras de su movimiento de seguidores: una comunidad alimentada por él mismo y dedicada totalmente a abrir caminos al reino de Dios, en una actitud de servicio humilde y fraterno, con la esperanza puesta en el reencuentro de la fiesta final.

¿Hace además Jesús un nuevo signo invitando a sus discípulos al servicio fraterno? El evangelio de Juan dice que, en un momento determinado de la cena, se levantó de la mesa y «se puso a lavar los pies de los discípulos». Según el relato, lo hizo para dar ejemplo a todos y hacerles saber que sus seguidores deberían vivir en actitud de servicio mutuo: «Lavándoos los pies unos a otros». La escena es probablemente una creación del evangelista, pero recoge de manera admirable el pensamiento de Jesús. El gesto es insólito.

En una sociedad donde está tan perfectamente determinado el rol de las personas y los grupos, es impensable que el comensal de una comida festiva, y menos aún el que preside la mesa, se ponga a realizar esta tarea humilde reservada a siervos y esclavos. Según el relato, Jesús deja su puesto y, como un esclavo, comienza a lavar los pies a los discípulos. Difícilmente se puede trazar una imagen más expresiva de lo que ha sido su vida, y de lo que quiere dejar grabado para siempre en sus seguidores. Lo ha repetido muchas veces: «El que quiera ser grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos». Jesús lo expresa ahora plásticamente en esta escena: limpiando los pies a sus discípulos está actuando como siervo y esclavo de todos; dentro de unas horas morirá crucificado, un castigo reservado sobre todo a esclavos.

domingo, 11 de mayo de 2014

Famoso ateo dice que "Dios existe"




Fue ateo desde los 15 hasta los 81 años, prestigioso filósofo en Inglaterra, Escocia y Canadá, y cortés pero firme promotor del ateísmo. Los nuevos hallazgos de la ciencia cambiaron su punto de vista.

Aquí os dejo un artículo para que lo leais. "Dios Existe"

viernes, 17 de agosto de 2012

Las paradojas de Dios


La voz de Dios está en todas estas cosas. Se escucha en la paradoja:

La voz de Dios se reconoce tanto en los susurros y los tonos suaves, así como en el trueno y en la tormenta. Dios le habló a Elías en una suave brisa, sin embargo a Faraón a través de las plagas.

La voz de Dios se reconoce donde quiera que uno ve vida,  alegría,  salud,  color y  humor, incluso se reconoce allí donde uno ve morir, sufrimiento, pobreza, o un espíritu abatido. Dios está igualmente presente en el Viernes Santo y en el Domingo de Pascua.

La voz de Dios se reconoce en aquello que nos llama a lo más elevado,  lo que nos distingue,  lo que nos invita a la santidad, y al mismo tiempo nos llama a la humildad, nos invita a sumergir  nuestra individualidad en la humanidad, y rechaza todo lo que denigra nuestra humanidad. La voz de Dios nos llama a salir de lo que es puramente humano, incluso nos invita a tomar humildemente nuestro lugar dentro de la humanidad.

La voz de Dios se reconoce en lo que aparece en nuestras vidas como "diferente", como otro, como "alguien no conocido", y también se reconoce en la voz que es profundamente familiar y que nos llama a casa.  La voz de Dios nos lleva más allá de cualquier lenguaje que conozcamos, incluso cuando reconocemos en ella, más profundamente,  nuestra lengua materna.

La voz de Dios es la que más nos desafía, aun cuando sea la única voz que en última instancia nos calma y nos consuela.  La voz de Dios perturba a los que da consuelo y consuela a los perturbados,  sin embargo también consuela a los que da consuelo y perturba a los perturbados.

La voz de Dios entra en nuestra vida como el más grandioso de los poderes, y en la vulnerabilidad, de un bebé indefenso entre pajas.  La voz de Dios crea el cosmos y lo mantiene en existencia, y al mismo tiempo se encuentra en nuestro mundo como un niño impotente.

La voz de Dios se escucha en forma privilegiada en los pobres, pero también nos llama a través de la voz del artista y del intelectual. Dios está en los pobres, incluso cuando el artista y el intelectual ayuden a revelar las propiedades trascendentales de Dios.

La voz de Dios nos invita a vivir más allá de todo temor, aun cuando nos inspira un temor santo. Cuando Dios aparece en la historia humana, invariablemente, las primeras palabras son: "¡No tengáis miedo!" La presencia de Dios tiene la intención de erradicar todo el miedo, incluso cuando nos invita a vivir en el "santo temor", en una reverencia y una castidad que ayudan a crear un mundo en el que nadie tiene que temer nada.

La voz de Dios se  reconoce en los dones del Espíritu Santo, aun cuando nos invita a nunca negar la complejidad de nuestro mundo y nuestras propias vidas.

La voz de Dios siempre se escucha donde se esté  disfrutando genuinamente y haya auténtica gratitud, incluso cuando nos pide negarnos a nosotros mismos, morir a nosotros mismos, y relativizar todas las cosas de este mundo.