miércoles, 5 de marzo de 2014

Primer domingo de Cuaresma

El pueblo de Israel tuvo que atravesar inmenso desierto durante cuarenta años para llegar a su libertad. Jesús estará en el desierto cuarenta días y cuarenta noches, antes de comenzar a predicar. Y es en el desierto donde el pueblo y Jesús son probados por las tentaciones: quieren conseguir fácilmente el pan, recibir la admiración de todos, o tener el poder sobre todo.

Nosotros en nuestro caminar diario vivimos momentos de desierto, momentos a los que nos lleva la vida sin nosotros haberlo programado, donde se nos pone a prueba. Quizás perdemos la paciencia y deseamos resultados rápidos y evidentes (piedras que se transforman en panes), o quizás aceptamos las dificultades bajo la condición de que nosotros quedemos como los grandes santos (los ángeles te levantaran con sus manos), o quizás nos dejamos llevar por el afán de poder y de que todo se haga como yo pienso (yo te daré todo esto).

Piensa en las dificultades que te encuentras en tu vida diaria:

-  ¿Confías totalmente en Dios, o buscas resultados inmediatos y evidentes?
-  ¿Te mueve el amor a los demás o, sencillamente, las ganas de quedar bien?
-  ¿Buscas descubrir lo que Dios nos propone o defiendes encarecidamente tus ideas y maneras de hacer?

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1 comentario:

HTTP://rosadeabril-m.blogspot.com dijo...

En el primer domingo de Cuaresma nos encontramos un hombre pecador y un Dios redentor. El hombre acaba de ser creado por Dios, bueno, creado a su imagen y semejanza; lo creó para que fuera el rey del mundo, lo creó para que viviera en la inocencia con alegría en la Paz que da el Señor. Pero el Demonio, envidioso de tantos bienes recibidos por el hombre, lo tentó con tres tentaciones contra el orden establecido por Dios: "Del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás, porque el día que comieras de él, morirás sin remedio."(Gn2,17). Tentación de incredulidad en la palabra del Señor: "de ninguna manera morirás"(Gn3,4), tentación de soberbia: "seréis como dioses"(Gn5); y, finalmente tentación de desobediencia; todo esto transgredió el primer hombre, llevado por la ilusión de ser como Dios; él mismo se precipitó en una ruina aceptada y arrastró detrás de sí a todos sus hijos que nacen sujetos a la discordia, a la enfermedad y a la muerte.Dios, compadecido y sabiendo que el hombre fue engañado, lo castiga, pero le promete un salvador para liberarlo del pecado.
Y,el Hijo de Dios, acepta hacerse hombre; igual en todo menos en el pecado; aceptando que lo tentase el Maligno. Dice el texto:"Entonces Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo"(Mt,4,1-11). El desierto para Jesús no es sólo un lugar de retiro y de intimidad con el Padre; es un campo de batalla donde, antes de comenzar su misión apostólica y redentora, debe posicionarse contra el eterno enemigo de Dios y del hombre. En el desierto, como en el Paraíso, el Demonio tienta a Jesús con tres tentaciones: contra la sumisión, la obediencia y la adoración que solo a Dios se tributa:."Si eres Hijo de Dios di que estas piedras se conviertan en panes..." Si eres Hijo de Dios tírate abajo.." Todo esto te daré si te postras y me adoras..." Claro que Jesús es Hijo de Dios y que su poder es infinito ; pero el Padre no quiere que lo use en beneficio propio. El Mesías no debe ser un triunfador, Él es el "Siervo de Jahvé"; es el enviado a salvar a los hombres con la humildad, la pobreza, la obediencia, la cruz. Y, Jesús obedece al Padre y derrota a Satanás:"Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás,sólo a Él darás culto..."
Y, San Pablo, resume así la historia de la salvación:"Así como por la desobediencia de un solo hombre, todos los hombres fueron constituidos pecadores,así también por la obediencia de un solo hombre todos serán constituidos justos.La Redención se cumplirá en el Calvario, pero comienza en el desierto cuando Jesús vence a Satanás.Él, por humildad rechazó toda insinuación de un mesianismo glorioso y se sometió a la vergüenza de la Cruz.También nosotros; si somos humildes, si reconocemos nuestra pobreza y nos apoyamos en Cristo Resucitado,podremos vencer las tentaciones.