Mañana celebramos la Ascensión del Señor. La Palabra nos propone el siguiente texto:
Mt 28, 16-20
Así pues, los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al ver a Jesús, le adoraron, aunque algunos dudaban. Jesús se acercó a ellos y les dijo: –Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced mis discípulos a todos los habitantes del mundo; bautizadlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enseñadles a cumplir todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
¿Qué puedo destacar del Evangelio de mañana? El mandato de ir y hacer. Pero ¿cuál es la fuente para ir y hacer? como dice el Papa en su exhortación, la fuente es la alegría. La alegría de sabernos amados y sobre todo el saber que Jesús está con nosotros TODOS los días, hasta el fin del mundo.
El encuentro con el Resucitado es la causa de nuestra renovación de nuestra vida, la que nos llevará a anunciar la alegría del Evangelio.
Al final del punto 8, el Papa nos lanza una pregunta:
El encuentro con el Resucitado es la causa de nuestra renovación de nuestra vida, la que nos llevará a anunciar la alegría del Evangelio.
Al final del punto 8, el Papa nos lanza una pregunta:
"si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?"
2 comentarios:
La misión de Jesús no ha terminado con su Muerte y Resurrección. Él se había despojado de su gloria para hacerse hombre, en todo igual a cualquier hombre, menos en su capacidad de pecar; el tomó una condición de Siervo, y ahora regresa al Padre y le pide que lo glorifique, porque es el segundo acto imprescindible para que con su Muerte, Resurrección y Glorificación pueda redimir y glorificar a la Humanidad por la que, voluntariamente, se ha humanado.
El Maestro ya no está como antes; pero debemos descubrirlo dentro de nosotros mismos, porque su Espíritu vive en nuestros corazones si lo amamos.
Para que esta espera no sea tan penosa, reflexionemos aquellos hechos históricos de la despedida en el Cenáculo tan llenos de ternura... Como que le da miedo dejar solos a los Apóstoles en medio de los peligros que ofrece la vida.
"Ahora me voy, en la casa de mi Padre hay muchas moradas; de nuevo vendré y os llevaré junto a Mí, para que donde Yo estoy estéis tambien vosotros". Jesús esta hablando de su segunda venida al mundo y del encuentro con las almas fieles que las esperará para conducirlas al Padre suyo y Padre nuestro para darles su lugar en el Cielo.
¡¡¡Creo en la Resurrección de la carne!!!
(CONTINUACIÓN)
Ahora, los Apóstoles, ya más tranquilos después de ver al Maestro,en el Monte de los Olivos, donde los había citado, después de verlo ascender y perderse entre las nubes, se van al Cenáculo y allí, todos reunidos con la Madre de Jesús, oran al Padre y esperan la Venida del Espíritu Santo. Es una buena manera de recibir al Paráclito; nos debemos de unir a ellos y pedirle a la Virgen que les dé fuerza a nuestros ruegos para que sean más eficaces y más gratos al Señor.Nosotros, como unos hijos temerosos que aman mucho a su padre, queremos portarnos bien para que nos abrace cuando "regrese".
La Ascensión fortalece y alienta nuestra esperanza de alcanzar el Cielo.San León Magno dice que con Cristo hemos ascendido, mística pero realmente, a lo más alto de los Cielos.
Y el Catecismo de la Iglesia Católica, enseña que resucitaremos con los mismos cuerpos gloriosos, que no estarán condicionados por la enfermedad...Y San Agustín afirma que resucitaremos con la misma personalidad que tenemos en nuestra vida terrenal.
La misión del Maestro, acaba con su Ascensión: ahora empieza la nuestra. Jesús se va pero se queda muy cerca de cada uno si es leal y trabajador y frecuenta el Sagrario, o si hace muchas comuniones espirituales si no le es posible comulgar sacramentalmente...
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