Aunque les separe varios ríos, e incluso algún mar, los enamorados se sienten muy cercanos, los buenos amigos no se pierden, y el reencuentro se espera con ansia y gozo…
La petición del amigo, los consejos, los “sacrificios” personales por nuestra pareja,… los hacemos con gusto, porque se hacen por amor.
Jesús resume los mandamientos de Dios en dos: amar, a Dios y a los otros. Guardarlos es una respuesta de amor a su amor.
¿Cómo respondo a las interpelaciones que Dios me hace cada día?
1 comentario:
Jesús ya está a la derecha del Padre.Él ha prometido a sus discípulos que, después de algún tiempo, estaría con ellos para siempre."Todavía un poco y el mundo ya no me verá, pero vosotros me veréis..."(Jn 14)Jesús ha cumplido su promesa ya que estuvo con los suyos; esta Presencia no se terminará nunca porque ha subido con su Cuerpo glorioso al Padre, y, con su Pasión y su Muerte nos ha preparado "un lugar en la Casa del Padre,donde hay muchas moradas...De nuevo vendré-les promete- y os llevaré junto a Mí para que donde Yo estoy estéis también vosotros".
Jesús habla de su segunda venida al fin del mundo y del encuentro con cada alma cuando se separe de su cuerpo. Nuestra muerte será el encuentro con Cristo Resucitado; si lo hemos seguido y hemos procurado servirlo a lo largo de nuestra vida,Él nos llevará a la plenitud de la gloria, al encuentro con su Padre que es Padre nuestro. Allí, en el Cielo, donde tenemos preparado un lugar, nos está esperando Jesucristo al que conocemos y con el que hablamos todos los días y lo recibimos Sacramentado. Por eso, día a día, va creciendo en nosotros el deseo de encontrarnos con Él cara a Cara y, a medida que le amamos más, menos miedo tenemos a ese momento final que llegará en cualquier momento. Jesús nos ama infinitamente; y nosotros sólo lo podemos amar como criaturas; pero también lo amamos, por eso vamos buscando su Rostro: "los que se quieren procuran verse"
Y, nuestros cuerpos, ahora enfermos, han de resucitar Nuestra personalidad, seguirá siendo la misma; pero nuestro cuerpo tendrá las cualidades propias de los cuerpos gloriosos: agilidad y sutileza..."no habrá muerte ni llanto, ni gemido, ni dolor...enjugará Dios toda lágrima de sus ojos..." Pensar en el Cielo da una gran gran serenidad...
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