Los novios están sin vino, una situación apurada. María pide que su hijo haga algo para salir de la situación. No sé si María esperaba que su hijo hiciera un milagro o quedó sorprendida, como los servidores, por lo que sucedió. La cuestión es que la confianza total de María en Jesús, que podía ayudar a aquellos novios, provocó el milagro.
Y este tipo de milagros suceden a menudo cuando ponemos en una persona toda nuestra confianza. Saber que confían en ti, saber que los demás te ven capaz de cambiar las cosas... es como un catalizador que hace que salgan de nosotros mismos fuerzas insospechadas, voluntad, ingenio y toda nuestra bondad y buena voluntad.
Aprendamos a hacer como María: confiar incondicionalmente con los que tenemos al lado.
Y este tipo de milagros suceden a menudo cuando ponemos en una persona toda nuestra confianza. Saber que confían en ti, saber que los demás te ven capaz de cambiar las cosas... es como un catalizador que hace que salgan de nosotros mismos fuerzas insospechadas, voluntad, ingenio y toda nuestra bondad y buena voluntad.
Aprendamos a hacer como María: confiar incondicionalmente con los que tenemos al lado.
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