No nos engañemos, Jesús no fue "sabio" de repente. Durante 30 años rezó y meditó sobre Dios. La predicación de Juan Bautista y el retiro que hizo después (los 40 días en el desierto) le "mueven" a compartir con los demás sus meditaciones. Jesús comprende que es necesario que explique a todos cómo cree que es Dios y cómo cree que debe ser entendida la religión. Esta es su vocación.
Una vocación que queda perfectamente descrita en el pasaje del profeta Isaías, por eso dice:
- Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.
¿Dentro de las actividades de cada día, yo soy capaz de meditar? ¿De preguntarme que quiere Dios de mí?
¿O quizás soy un creyente que vive como un ateo?
Una vocación que queda perfectamente descrita en el pasaje del profeta Isaías, por eso dice:
- Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.
¿Dentro de las actividades de cada día, yo soy capaz de meditar? ¿De preguntarme que quiere Dios de mí?
¿O quizás soy un creyente que vive como un ateo?
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