viernes, 30 de marzo de 2018

Viernes Santo


Hoy es el día de la Cruz. Pasa el tiempo y uno sigue sin comprender, en toda su profundidad, el misterio de un Amor que se da y se entrega hasta el final. En ningún momento quiere apartarse de ella, aunque su peso sea insoportable. Tres caídas provocó y de ninguna quiso huir.

Es más se aferra con más fuerza a ella, su amor es más fuerte que el odio. Cuantos gritos ante tanto dolor, cuanta soledad ante tanta muchedumbre, ¿quién meditará cada paso y cada caída de este día? ¿Será suficiente una vida?


Pero el peso parece que puede contigo. Parece que te rindes, que no puedes más. Pero sí, aún se puede. Hay que llegar a lo alto de la colina, hay que abrazarse más fuerte a tu lecho de muerte. ¿Cómo hacerlo? Me miras a los ojos y me invitas a ayudarte, a mí que soy débil y muchas veces la vida me puede. Es ahí donde me quieres, compartiendo contigo el yugo y tu carga.


Ahora lo voy entendiendo, ya no es cosa tuya. Hoy quieres que comparta contigo y meta mi hombro ante tanta cruz que existe hoy en día.

Ahora me dices "Vamos, ya queda poco". Pues aquí me tienes, no voy a dejarte, no voy a obviar las cruces que se pongan en mi vida. Viviré desde el amor.

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