Sentimos en nosotros la alegría inmensa que nos da la Resurrección de Jesús. Y es que Jesús Resucitado puede llenar nuestras vidas de esperanza, paz y alegría. El evangelio nos va a narrar como los discípulos tienen miedo. Y mucho. Pero también muchos de nosotros –en este naciente siglo XXI— tenemos miedo, nos angustia el futuro, en estos tiempos malos. Jesús nos responde a ese miedo preguntándonos: “¿Por qué surgen dudas en vuestro interior?”, tal como dijo, entonces, a sus discípulos nos lo dice a nosotros. Nos pide, también, que le palpemos y que le demos de comer, como necesitan muchos hermanos nuestros en el mundo. Es necesario que sintamos su presencia cercana, qué no tengamos temor alguno.
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