lunes, 20 de abril de 2020

Recuérdame

Hoy os presento un poema de un escocés llamado David Harkins.

Su poema se dio a conocer cuando Isabel II de Inglaterra lo leyó en el funeral de su madre en 2002. Tras el acto, varios medios británicos empezaron a investigar el poema, incluso pidieron ayuda a sus seguidores con el fin de localizar al autor del mismo. Pasados unos meses, David Harkins reivindicó su autoría.

Según su autor, el origen de este poema no estaba en el tema de la despedida a un ser querido que ha fallecido. Él cuenta que escribió dicho poema cuando estaba enamorado de una chica a la que no se atrevió invitar a salir, y le dedicó este poema. Nada más lejos de la intención que le puso Isabel II, pero creo que sirve para poder empezar a saber qué hacer cuando un ser querido deja de estar con nosotros.


Puedes llorar porque se ha ido, o puedes
sonreír porque ha vivido.

Puedes cerrar los ojos
y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha
dejado;
tu corazón puede estar vacío
porque no lo puedes ver,
o puede estar lleno del amor
que compartisteis.

Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el
vacío y dar la espalda,
o puedes hacer lo que a ella le gustaría:
sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.

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