El Hijo quiere encarnarse,
busca un vientre maternal
abierto a todo el misterio
para empezar a crecer,
buscar una playa en espera
desplegada ante el mar infinito
para hacerse una ola,
busca una duda
en la cueva de una frente
para nacer en el frío,
busca una ausencia
en la oquedad de un corazón
para iniciar una historia,
busca una lágrima
rodando por la mejilla,
para encenderla por dentro,
busca una ruta clandestina
por el agua y el desierto,
para emigrar con los pobres,
busca un pueblo vacío
con rutina de muchedumbres
para encantarlo sin fin.
(Benjamín González Buelta, sj)

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