domingo, 24 de abril de 2011

Salvados, ¿en qué se nota?


El filósofo Nietzsche decía a los cristianos: "Yo creería en vuestro Dios si tuvierais caras de personas salvadas". Podríamos pensar que es un poco cómodo para él el tomar esta decisión, pero Dios ha dejado su suerte en nuestras manos.  Es una gracia el estar salvados, pero también una responsabilidad. Ya San Pablo se lo decía a los de Corinto en su segunda Carta: "Continuamente nosotros, los que vivimos, estamos expuestos a la muerte por causa de Jesús, de modo que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal". (2 Cor 4, 11). 

Los que vivimos, los que estamos liberados, hemos descubierto un nuevo sacramento instituido el Jueves Santo, el sacramento del SERVICIO. Por él morimos y damos todo a fondo perdido. Hecho esto con corazón y desde la libertad, y desde la gracia, la vida de Dios se manifestará en nuestra carne mortal.

Desde esta perspectiva podemos entender la salvación como llevar a las personas hasta el fondo de sí misma, permitir que se realicen y hacer que encuentren su destino, pues hoy en día la peor prisión es un corazón cerrado (Juan  Pablo II).

Que nuestra vida sea un testimonio del amor de Dios que tiene a este mundo.

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN

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