Y en su historia, que lo transforma todo para siempre, nace la esperanza de que la vida vencerá a una y mil muertes.
La justicia y la paz tendrán cancha en nuestro mundo. De algún modo todo nace de nuevo cuando nos hacemos conscientes del milagro.
Renace, también en nosotros, la capacidad de luchar, de soñar, de esperar. Renace la fuerza con que abrazamos propósitos y anhelos. Tal vez recuperemos, con este niño, un poco de ingenuidad e inocencia.
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