miércoles, 14 de mayo de 2014

V Domingo de Pascua

Estamos abiertos a la trascendencia por definición y, cuando el Otro nos ha tocado el corazón, la necesidad de sentirle cerca no nos abandona. ¿Cómo calmar esta sed de Dios? ¿Cómo volverlo a sentir cerca?
“Yo soy el camino,…”

¿Te busco por el camino de mi vida?
¿Tengo sed de ti, o me olvido de ella llenándome de ocupaciones?





1 comentario:

HTTP://rosadeabril-m.blogspot.com dijo...

Hoy escuchamos una de las revelaciones más profundas y más auténticas sobre la identidad de Jesús:"Yo soy el camino, la verdad y la vida"(Jn 14,6). Es el camino que nos permite llegar al Padre. Llegar al Padre es compartir con Jesús nuestra pobreza fraternal.

No podemos olvidar que nosotros somos "linaje escogido,sacerdotes regios y gente santa"( 1Pe,2-9). Nadie está excluido de este sacerdocio espiritual que poseemos todos los bautizados al estar asociados al Sacerdocio de Cristo. Jesús, único camino que conduce al Padre, también es el único Sacerdote que por propia virtud tiene la capacidad de reconciliar a los hombres con Dios, ofreciéndole cultos dignos de su majestad infinita; y los fieles, unidos a Él,son elevados a un "sacerdocio "santo que les permite ofrecer sacrificios espirituales a Dios a través de Jesucristo. Esto es así, porque no hay culto ni sacrificio digno de Dios, si no va unido al de Cristo; como no hay santidad ni fruto apostólico si no están relacionados con su Encarnación , su Pasión, Muerte y Resurrección.