jueves, 21 de abril de 2011

Jueves Santo II

Un cristiano del S. II escribe:

"Tú estas más dispuesto a dar, que nosotros a recibir"

Aquí os dejo una reflexión de Javier Garrido:


Es el día del Amor (¿hay alguno que no lo sea, en cristiano?). Se traducirá prácticamente en la colecta de «Cáritas». No está mal que hoy hagamos un esfuerzo mayor por hacernos solidarios. Pero creo que debemos plantearnos más radicalmente la cuestión del amor en nuestras vidas.
Tenemos modelo insobrepasable de radicalidad, Jesús, y mandamiento contundente: Amaos los unos a los otros como Yo os he amado.
Lo malo del amor es que nos cuesta situarlo en la realidad, ya que lo vivenciamos más como deseo ideal que como dinámica de la realidad. Quizá nuestra revisión de este tema haya de comenzar ahí: «El amor nos suscita deseo de radicalidad; cuando nos confrontamos con la realidad, interior y exterior, nos vemos impotentes o muy precarios, nos sentimos culpables y, consecuentemente, ya hemos encontrado el modo de justificarnos».
El amor se aprende amando.
Cuando des tu limosna para «Cáritas», que no sea por tranquilizar tu conciencia, sino porque los otros te importan.
Cuando celebres la Eucaristía y, antes de la Comunión, saludes con la paz a tu vecino/a de banco, que no sea un gesto que toca hacer, sino apertura del corazón que comparte.
Que, cuando esta noche oigas o veas el noticiario, no te basten las buenas intenciones. Tú tienes un puesto en este mundo, y tu misión principal, única, es poner tu granito de amor.
Recuerda a las personas con las que convives muchas horas y de las que «pasas» (en el trabajo, por ejemplo). Si quieres aprender a amar, no pienses en quererlas como a las otras (el amor cristiano no se alimenta de simpatía), sino de detalles significativos (algo tan simple como mirar a esa persona con otra actitud).
Si tienes responsabilidades colectivas (en la empresa, en alguna asociación, en un partido político), tu amor pasa por la racionalidad ética, por una jerarquía clara de valores, por la justicia no sólo en los fines, sino también en los medios.
Pero el amor en este mundo siempre es relativo. La radicalidad está en mantener la vida en tensión de amor, no en los logros.

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